La Flor estuvo en mi sueño, su presencia frágil, entre mis brazos y dentro de mi aun se veÃa en al aire de la mañana, y sus palabras, lanzadas al viento como un suspiro llenaron el cielo de su presencia. Dónde estarán aquellas dos semillas, quiénes serán los dueños de aquel futuro, qué mensaje traerá a nosotros.
Y más tarde en el camino, cuando mi mano rozaba la locura, sólo veia a los niños y a los desvalidos, sólo en el mundo del silencio se veian las almas, se veÃa por fin la soledad, recodré al Maestro, las enseñanzas del Nuevo Mundo por venir de la mano del “angelus novus” aquel que en silencio observó lo que aun no existÃa, y recordé a la liebre dorada, la hermosa liebre dorada en las manos de Beuys, y la miel y el fieltro, todo unido a los recuerdos de los dÃas azules que vivà en mi hogar.
Pero aun no habÃa acabado el dÃa y los demonios se apoderaron de mis palabras, las luces venian una tras otra, para recordarme que aun soy humana y que dependo de esta materia, el corazón con cerrojo apuñaló mi memoria sangrante, llena de sozobra, sólo podÃa preguntarle al tiempo, dónde está la Flor y sus semillas, su mensaje que aun no puedo decifrar… dónde están todos, dónde está mi alma… tal vez algún dÃa en la mirada del niño de los ojos negros encontraré la verdad.
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