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Fuera de este mundo

Ya es de noche, es hora de cumplir mi cita con… digamos que el destino, llego al lugar, dos lindas señoritas me atienden, y me sonrien, detrás de ellas llega un hombre con camisa amarilla, y se pone a coquetearles… por lo tanto, mmmm no abren la puerta, miro a una con cara de: me vas a tener parada aquí toda la noche?, necesito entrar.

Subo las escaleras, en el segundo piso, empieza el espectáculo, hombres sudorosos, y mujeres con menos ropa que si estuvieran en la playa, subo al segundo piso, y veo lo mismo, sólo que en un escenario distinto, paso rápido, no me gusta ese lugar, pero tengo que ir, tengo que ir o sino, cómo voy a conseguir que para noviembre todo esté bien.

Entro al salón, hay cuatro mujeres sentadas encima de unos balones azules, grandes, en otra esquina, un hombre y una mujer hablan, se miran, los gestos de él dicen: vamos, mirame, soy el macho más macho que podrás encontrar, los ojos de ella se preguntan, tendrá carro, será soltero, no esta mal, pero quiero que todos me miren así como me mira él.

Llega el instructor, y empieza la misma rutina de cada semana, no se porque mi cuerpo se acostumbró a esto, a que esta fuera la única forma de lograr mis objetivos, pero no hay vuelta atrás, sigo los pasos, uno hacia adelante, cuadrado, manos arriba, giro, patada, giro, es complejo, pero mi cuerpo aun lo recuerda, y sigo al ritmo de la música, mi mente se concentra en lograr los pasos, de resto no hay nada más.

Todo termina, me pongo la chaqueta lo más rápido posible, mientras tanto, algunas mujeres van con sus caras de gatas donde el profesor, lo rodean y entre risas, todos se ponene su máscara de banalidad, salgo, aun debo quedarme unos minutos más, y veo el mismo espectáculo en cada rincón, hombres y mujeres inmersos en la apariencia… ok, lo sé, yo también estoy allí, y tal vez sea por alguna razón, pero igual lo pienso, y empiezo a hacer comparaciones, no puedo evitarlo, a mi mente viene el pequeño salón que es mucho má largo que ancho, con un espejo al frente, los cojines, el incienso, el sonido de las monedas, la música árabe, si, ese lugar si me gusta, allí siento que realmente puedo ser yo, pero en el lugar en el que me encuentro ahora, me siento fuera de lugar…

Me voy a mi casa, me voy caminando, me gusta caminar, me gusta la noche, ir por las calles, despacio, contemplando la ciudad, y mi mente empieza a pensar, en que realmente no me importa que aquellos hombres luzcan cuerpos esculturales, si de su boca salen palabras tan vacias, que no le veo objeto a ese juego tonto de la conquista superflua, del me gustas por lo que veo por fuera pero no me importa cómo eres por dentro, y pienso en que prefiero mil veces llegar a mi casa, encender el computador, y escribir estas palabras… no, no es miedo al contacto humano, sigo siendo una persona, y realmente me hace falta la cercanía de los demás, la cercanía física, real, pero simplemente no me gusta el vacio en las mentes de los demás…

Una respuesta en “Fuera de este mundo”

Pablo dice:

March 10th, 2006

Me gustó mucho lo que escribiste y de la forma que lo hiciste.
Muchos pensamos como vos.
Muchos Saludos.-

Pablo, desde Argentina.

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