Recuerdo la caída, el olor a humedad, las rocas rasgandome la piel, el frío. En esos momentos no se tiene miedo, mi cuerpo sólo sentía cada golpe, cada herida, la sangre gotear y a pesar de eso todo sucedía como si yo fuese una espectadora más, mi mente no estaba presente, no quería que estuviera presente, porque eso era lo que más me dolia, recordar, recordar la traición, recordar que la razón por la cual me habían arrojado a este mundo del cual siempre quise huir, fue La Palabra de la misma raza humana con la que ahora tenía que co-existir. En esos momentos sólo pensaba en el instante en que creí las historias sobre mi y empecé a amarlos como se supone que debería ser, pero la esperanza se acabo, todo se fue con el viento y lo único que había en mi rostro era agua, sangre y arena… sí, fui traicionada y ahora tenía que buscar el modo de regresar, de recuperar mis sentidos, desde ese entonces lo único que podía permitirme era sobrevivir.
Ruben dice:
February 5th, 2007
Hola.
Leyéndote.
Jack Royce dice:
February 7th, 2007
Excelente escrito muy bien elaborado; solo me pregunto si fue un escrito inspiracion tuya o en momentos es un claro ejemplo de tu misera vida ![]()
Zarzamora dice:
February 7th, 2007
no Jack Royce, no tengo una misera vida, es simple inspiración…
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3 Respuestas en “La llegada”