Un hermoso lugar lleno de árboles, de rincones inimaginables, de magia, de conocimiento, mi segundo hogar, el lugar en el que he vivido casi desde mi nacimiento. En mi mente aun están presentes los conciertos de música clásica los sábados por la tarde, las colinas que parecÃan gigantes, las cacerÃas de caracoles, los caballos galopando por todos lados, los estanques llenos de peces, las plantas llenas de bichos de todos los colores, los edificios misteriosos, el aire puro, los prados que siempre invitaban al descanso, los tritones, las tiendas donde 100 pesos alcanzaban para comprar millones de cosas, las paredes rayadas, los caminos que llevaban a todos lados pero que nadie podÃa explicar, los disturbios, los museos, los bosques interminables donde siempre se podÃa jugar, los aquelarres todos los años, los conciertos en la concha acústica, las idas a cine en el colegio, las escapadas al estadio, dormirse debajo de los árboles.
Nacà y crecà en la Universidad Nacional de Colombia. A los 10 dÃas de nacida, mi mamá me llevó por primera vez a recibir clases con ella, luego mi papá me llevaba todos los sábados al auditorio Leon de Greiff a los conciertos de música clásica que se hacÃan todos los sábados, después de salir nos Ãbamos a recorrer el campus, buscando bichos debajo de las piedras y buscando una planta para jugar a “pelea de gallitos” con las semillas que ésta daba. En esa época era común estar por ahà y ver que los caballos empezaban a galopar y pasaban por el lado de uno.
Años más tarde entré a estudiar el bachillerato en el colegio de la Universidad (el IPARM), fueron los dÃas más felices, con mis amigas nos escapábamos a la facultad de BiologÃa o al Estadio a pasar el rato, igual siempre habÃa cosas que hacer en la universidad, en los últimos años iba mucho a cine en mi colegio o simplemente salia a caminar por todos lados, Ãbamos a los conciertos y nos divertÃamos mucho en la semana cultural. Supongo que el hecho de estar dentro de un campus y no solamente dentro de un colegio me daba más sensación de libertad y por eso disfruté tanto esos años.
Más adelante inicié mi carrera en la Facultad de Artes, era muy rico salir de clases y sentarse debajo de los árboles a descansar la trasnochada o caminar por ahà para despejarse un rato, igual asistir a los conciertos, los aquelarres en octubre, acampar dentro de la U. Además siempre he vivido cerca, asà que me iba y me devolvÃa a casa caminando por entre senderos que me hacÃan olvidar los problemas debido a su belleza, siempre que me sentÃa mal me iba a caminar por entre los árboles, me sentaba debajo de ellos y simplemente contemplaba aquel lugar que literalmente me habÃa visto crecer y que yo habÃa visto como momento a momento se transformaba.
Me gradué, asà que en escasas ocasiones volvÃ, más sin embargo me basta con asomarme a la ventana para ver Mi Universidad, me basta caminar unos pocos minutos para estar dentro, para recorrer aquel sendero que me abre nuevos mundos, que me recuerda que pase lo que pase esa es mi casa, porque allà he reido, llorado, amado, odiado, estudiado, aprendido, porque en ese lugar he conocido a la mayorÃa de personas importantes en mi vida, en todos los momentos de ella, allà están mis maestros, mis amigos, mi familia, porque no hay momento de mi vida que no esté ligado de una u otra forma con ese mágico lugar y si pudiera quisiera morir allÃ, quisiera que todos los problemas que la aquejan ahora se disiparan, que no la cerraran y que pudiera seguir llevando a mi hijo a recorrer sus hermosos lugares, que siguiera siendo el lugar que me acoje cuando necesito consuelo. Y tal vez el tÃtulo de éste post esté mal, porque a lo largo de mi vida he vivido en muchas casas, pero la única constante ha sido ésta universidad, mi verdadero y único hogar.
mariux dice:
June 4th, 2007
es increible, siempre contas sobre lugares y a uno le parece que está en ellos. escribis re bonito!
me encantaria ir a un lugar asi, y mas si hay caballos por todos lados ![]()
ale dice:
February 3rd, 2008
que el segundo hogar es el colegio nuestros segundos padres son los profesores
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2 Respuestas en “Mi segundo hogar”