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Evitando diseñar a Frankenstein

Uno de los errores más comunes en la práctica del diseño es olvidar que la experiencia pesa sobre las decisiones que se tomen frente a un proyecto. Cuando se ha estado en diversos hámbitos, nutriendose de varias perspectivas, participando en trabajos con equipos interdisciplinarios o en solitario se empieza a adquirir una visión de la forma cómo se debe abordar un nuevo proyecto, las ventajas y a la vez los futuros inconvenientes que puedan surgir.

Es así como una de las cosas que se aprenden con el tiempo es la forma en que se plantea un nuevo diseño y una de las lecciones más valiosas es la de ser claro con las opciones que se dan inicialmente. Por lo general en el diseño de un sitio web lo recomndable es no hacer varias propuestas para que el cliente escoja, éste tal vez es uno de los errores más comunes cuando se está iniciando en el campo.

¿La razón?
Creo que son varias pero principalmente está el hecho de que cuando un cliente pide muchas opciones es porque no está para nada seguro de lo que quiere y tampoco está dispuesto a dejarse guiar por el diseñador para lograr un resultado exitoso. El diseño si bien ha evolucionado como disciplina tiene un alto componente subjetivo y lo que a algunos les gusta a otros no, por ello cuando se presentan opciones la mente tiende a elegir lo mejor de cada una sin descartar por completo alguna de las otras opciones presentadas, ésto hace que al unir los pedazos que se veían en un principio armónicos dentro de su diseño correspondiente den como resultado en el 99% de los casos un Frankenstein desastroso.

¿Entonces cómo trabajar?
Un buen diseñador sabe desde el comienzo la razón por la cual escogío los colores que usará, las texturas, las formas, la diagramación, las fuentes y la distribución del contneido incluso la pertinencia de las diferentes secciones y en base a eso crea su propuesta inicial. Por supuesto muchas veces lo que se presenta inicialmente no es lo que tenía en mente el cliente, pero si se presenta una propuesta preliminar y es rechazada completamente ¡genial!, ésto nos inidica hacia donde NO dirigirnos y seguramente la segunda propuesta estrá más cercana a las expectativas que se tiene del diseño. La cuestión no es imponerse al cliente porque sí, hay que darle opciones razonables, si la primera propuesta no gustó entonces se hace una segunda, si tal vez le faltan algunos elmenteos entonces se trabaja sobre ella para lograr el resultado esperado, pero pensar en hacer dos o más diseños diametralemtne distintos (porque esto es lo que se suele pedir en los casos de presentar más opciones) sólo hará que el proceso creativo se vuelva trortuoso y al final el cliente no encuentre satisafacción en el resultado final porque intentará unir partes armoniosas de un diseño en un hibrido y de nuevo repito, creando un Frankenstein.

No hay que olvidar que si el cliente está contratando los servicios de un diseñador es porque éste sabe más que el cliente y está más preparado, por lo tanto es deber de el primero orientar de forma eficaz para que a la final los diseños no trminen pareciéndose a ésto:

Diseño Frankenstein

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